Eduardo Mendoza

Todos los que hemos asistido a conciertos de bandArt hemos podido constatar la certeza de lo que predica su concertino y corroboran los miembros de la formación: la alegría de vivir y de crear, el rechazo de todo automatismo, el riesgo y, en consecuencia, la emoción del instante. Lo que sucede en cada momento es imprevisible e irrepetible, tanto para los intérpretes como para el oyente.

Pero todo esto sólo sería mérito y encanto si no fuera acompañado de algo que Gordan Nikolic ni siquiera menciona, porque lo considera obvio: la capacidad técnica, el rigor interpretativo y la disciplina. Escuchar a bandArt es escuchar a una magnífica orquesta. Lo demás es un plus que conduce al servicio de la musicalidad, de la interpretación profunda y veraz de la composición.

Pero como la calidad nunca es algo obvio y como Gordan Nikolic, hombre de sólida formación y larga experiencia como solista, como profesor y como concertino, no dice estas cosas y prefiere hacer hincapié en la vitalidad, las digo yo para que quede constancia escrita. bandArt es una formación que merece la pena escuchar en directo, porque suena bien y porque transmite y contagia el sentido de la música como algo vivo. Algo que cada vez que se escucha, por más que se conozca, parece estar naciendo en ese preciso momento.

Eduardo Mendoza, Escritor